sábado, 28 de marzo de 2026

A mi hija.


 

Ella corre por los pastos verdes que no correré

nada por los mares que yo no nadaré

viaja por lugares que jamás podré ver

sonríe en los momentos en los que yo no puedo

dibujará cuando no tenga manos

cantará cuando me quede sin voz

y aprenderá, con su inocencia,

hasta el día que sea mayor

y yo fallezca.


Si algo le tengo que echar en cara a la vida

a esta sociedad que recorre el automatismo de los días

es no poder seguir siendo un niño

con la pureza de unos ojos

que ven sin el filtro de la realidad.


Espero mantenerte y cuidarte

como mereces.

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