Ella corre por los pastos verdes que no correré
nada por los mares que yo no nadaré
viaja por lugares que jamás podré ver
sonríe en los momentos en los que yo no puedo
dibujará cuando no tenga manos
cantará cuando me quede sin voz
y aprenderá, con su inocencia,
hasta el día que sea mayor
y yo fallezca.
Si algo le tengo que echar en cara a la vida
a esta sociedad que recorre el automatismo de los días
es no poder seguir siendo un niño
con la pureza de unos ojos
que ven sin el filtro de la realidad.
Espero mantenerte y cuidarte
como mereces.

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